Pienso en el sentido. Desde sus momentos inaugurales, el psicoanalisis tuvo su boom por esta paradojica novedad: el yo no gobierna en su propia casa. Tercer gran golpe al narcisismo humano. Alojamos un inconsciente, cual incomodo huesped, según la feliz expresión de Jacques- Alain Miller. ¡Hay sentido¡ El psicoanalisis se basa en un determinismo absoluto, todo sucede por algo, nada es por azar. Esas formaciones del inconsciente, llamese lapsus, chistes, olvidos, errores; no son por azar. Y esto se verifica, parafraseando nuevamente a Miller, siempre. Hay un reino del sentido que el psicoanalisis se encargaría de verificar. El síntoma histerico, ese que levanto el oído freudiano en un primer tiempo, no es mas que un mensaje que habría que leer a filigrana con dos heramientas; del lado de analizante: la asociación libre; decirlo todo aun con la imposibilidad de tal empresa; del lado del analista; la interpretación que daria sentido al discurso equivoco de la palabra del analizante. Explosión de sentido. Primer movimiento en la lectura lacaniana de Freud. La interpretación dirigida a elucidar el sentido velado del sintoma, desciframiento del inconsciente. Pero hay el resto. Eso que ya desde la Traumdeutung Freud llama ombligo del sueño, esa parte inaccesible al sentido, limite de la interpretación, vacío de la palabra y del lenguaje que no alcanzan a nombrar. Aqui es donde comienza verdaderamente el problema del sentido. Se siente. El cuerpo mismo responde al sentido. Una caída y una deuda: "ahora caigo en la cuenta". El humano es un deudor del sentido, le debe su misma existencia. Lo pedimos, lo exigimos. Le tememos a aquello que no lo tiene. La ciencia, con ese real que ofrece, aspira a completar el sentido de la naturaleza mediante la reducción de la misma a la formula en el pizarrón o en la publicación que se ofrece al gremio cientifico del mundo para su aprobación. Viene del Otro el juicio de sentido. Otro gran problema. Solo tiene sentido aquello que proviene del Otro como cargado de esta significación.Lo cierto es que si en algo estamos perdidos es en la busqueda de sentidos. En especial de lo que deseamos. ¿Quien de entre nosotros podemos decir que sabemos lo que deseamos? Saber y deseo aparecean como dos caminantes que se encuentran en lo que los gringos pudieran llamar como Quest, como búsqueda, travesía, recorrido tras el sentido. Quien halla visto la saga de Piratas del Caribe encuentra en la brujula de Jack Sparrow (perdón, Capitan Jack Sparrow) un artefacto que conjuga saber, deseo y sentido. Para la mayoría, podría arriesgarme a decir, la flecha no sabría a donde apuntar.
En estos tiempos que corren abundan los sentidos, los encontramos en los libros. Autores y autores con best-seller acerca de como darle sentido a la vida, a la familia, a la religión, al trabajo y un largo etc. Hay una preocupación excesiva por esto escurridizo que es el sentido. "Te amo" dira el enamorado a su amada y encontrara como respuesta una pregunta: ¿y porqué me amas?. Nos preguntamos por el sentdo, el "porqué" aparece como su sempiterno acompañante en la danza del cuestionamiento. Recuerdo una presentación del conjunto comico-musical Les Luthiers (La Gallinita dijo Eureka) en la que se representa en una canción lo insistente que es el porqué y lo que sucede cuando se le busca por cada recoveco: termina nuevamente perdierdose en lo inalcanzable como la anecdota de Aquiles y la Tortuga. Así, ante la vista del cuerpo que cuelga por el cuello se ha de buscar siempre la nota, se busca un significante que instaure un velo alrededor del cadaver, del real sin sentido....