viernes, 6 de julio de 2018

Pronósticos II

El futuro, el porvenir.
Siempre ha fascinado al sujeto la pre-dicción de lo venidero. Lo pre-dicho. Y resulta interesante que el futuro pueda construirse a partir del campo del lenguaje. Dicción/dicho.  Apres-coup. El futuro como construcción de la palabra solo lo es en su retroacción. Una frase es "sentida" al terminar de enunciarla y en su relación con la palabra que antecede. No hay presente sin un pasado que de paso al futuro. El sujeto neurótico, el apalabrado, siempre en devenir,  no estará exento del tiempo y sus vicisitudes. En la anterior entrada, hable del uso del tiempo en el marco del dispositivo analítico. El tiempo y su erótica.

Resulta inevitable la referencia al "Tiempo lógico..." de Lacan. Tiempo de ver. Tiempo de comprender. Tiempo de concluir. Presente, pasado, futuro. En el correcto orden. Pues no hay otro momento más que el ahora para pensar el pasado que recreara el futuro. Acerto de la cadena significante en el que se juegan los destinos del sujeto representado por un significante ante otro. Stephen Hawking, en su "Breve historia del tiempo" nos habla del concepto de flecha del tiempo. El hecho (al menos dentro de la física general, sin adentrarnos en las investigaciones cuánticas, en donde parece reinar otro tipo de leyes, o quizá también la ausencia de las mismas) y carácter direccional del tiempo siempre hacia adelante. En el que la causa antecede a la consecuencia (alegría para Watson y compañía). Un dirección tan establecida que aun en el caso en el que sucediera lo que algunos físicos llaman el Big Crunch (escenario en el que el universo detendría su expansión para contraerse nuevamente en un punto de alta densidad). Algunas hipótesis sobre esta acontecimiento hablan de que el tiempo podría cambiar su dirección y se revertiría. Un ejemplo. Hay una taza sobre una mesa. Cae y se rompe. De acuerdo a estas ideas, la inversión de la causa - consecuencia y de la direccionalidad del tiempo traería consigo el que la taza quebrada se armara en el aire y volviera a la mesa. Este principio hipotético es descartado por físicos como el ya mencionado Hawking, quien postula que, ante el escenario del Big Crunch el tiempo seguiría su curso, y la ley de la causa-consecuencia continuaría siendo operante, estableciendo esta flecha como inamovible.

Es en este contexto que nos topamos con lo inconsciente. Que no conoce del tiempo, de acuerdo a Freud. Le resulta, quizá, más bien indiferente. Y parte de un determinismo absoluto. El "no-es-por-azar" milleriano. "No es por azar que le vienen a la cabeza tal o cuál pensamiento". En ese particular sentido, lo inconsciente parte de una causa, siendo el mismo un devenir. Partiendo de la primer tópica, el objetivo de la practica analítica sería el de llevar al consciente lo inconsciente, en su aparición es que desaparece. El síntoma, como intento de solución al trauma pasado, ocurrido y resignificado en el presente, otorgando un futuro. O, nuevamente, tiempo de ver (suceso traumatico), tiempo de comprender (re significación) y momento de concluir (síntoma).  El analizante ha de viajar en el tiempo de su hystoria.

Sobre el pronostico. Luego de este pequeño recorrido, llegamos nuevamente a la cuestión del lugar del pronostico en el ámbito de la clínica psicoanalítica. El paciente que llega con un malestar, con un sufrimiento, espera de parte del analista una respuesta, una solución a su problemática. No no existir tal, no habría necesidad de analistas. O de cualquier profesional del ámbito psi. Hay algo que ya no funciona y se supone que el psicólogo sabe. Ante el proceso de las primeras entrevistas, en las que se obtienen detalle de la historia, vida y ambiente de quien acude a nuestra consulta. Consulta. De entrada ya recuerda aquella visita al Oráculo de Delfos, lo cuál nos remite nuevamente a la adivinación y profecía a la que se somete quien tiene el valor de presentarse ante ella. No por nada, a la entrada, el visitante era sujeto a la siguiente advertencia:

"Te advierto, quienquiera que fueres tu, que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podras hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros. Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses".

Continua...


martes, 19 de junio de 2018

Música...

La música como aquel discurso sin palabras que realmente es eficiente. Partiendo de la tentativa lacaniana de alcanzar un discurso que pueda serlo sin ser a la vez sombra y semblante. El análisis, al ser en si mismo un discurso, una forma de lazo social (obviando al lector la referencia a los discursos trabajados a partir del seminario XVI para ser finalmente formalizados en el seminario XVII) como tal no esta exento de también funcionar en base a la palabra, mentirosa, que alcanza la verdad solo a medias. 

El analista, como agente de discurso, ocupa la posición del semblante. La música, al ser del instrumento y del artista que interpreta; quizá, y si se me permite, como la voz a la garganta, al sujeto que la emite. Como arte, puede sobrepasar los limites, los litorales a donde el lenguaje no llega, fronteras lenguajeras y del blablablá. La función de la palabra, también superada, tocando de alguna manera lo Real, el vació y agujero ocasionado por la gravedad de lo simbólico. 

¿Puede la música transmitir lo inconsciente? La obra del autor, como tal y desde Joyce, al menos del autentico artista, como tal esta desabonado de inconsciente. En definitiva, el neurótico, el parletre, el sujeto que habla y representado por un significante ante otro significante, aloja siempre un inconsciente, de acuerdo a la feliz expresión de Jacques Alain Miller en una conferencia en Buenos Aires en 208. El artista, y su obra, no debe nada. No hay registro que provenga del Otro. 

La obra, una vez concluida, esta terminada; recordando el pasaje bíblico en el que la Revelación ya esta terminado en la figura del Mesías y que como tal cualquier agregado sera anatema, de acuerdo a las conciliares decisiones. Será el neurótico, !ah, el neurótico! quien le de a la música un intento de significación, encausarlo como el agua de rió hacia la cadena discursiva, territorio del lenguaje y, por lo tanto, sancionada por el Otro, y, por lo tanto, al inconsciente; en donde, en el mejor de los casos, abra un analista que interprete, no la música, sino la palabra que a partir de ella deviene en el contexto del dispositivo analítico. 

lunes, 23 de abril de 2018

Pronostico del tiempo...

Hay lo que se llama el pronostico. De origen griego, con tres componentes: pro (hacia antes); gnosis (conocimiento); y por ultimo el sufijo tico (relativo a). Su traducción al idioma de Cervantes: "enunciado de lo que es probable en el futuro". Encontramos también prognosticum en el latín, mas remite a su primer acepción aquea. La siempre confiable RAE, nos proporciona lo siguiente:

Pronóstico: 1. m. Acción y efecto de pronosticar. 2. m. Señal por donde se conjetura o adivina algo futuro. 3. m. Calendario en que se incluyen el anuncio de los fenómenos astronómicos y meteorológicos. 4. m. Med. Juicio que forma el médico respecto a los cambios que pueden sobrevenir durante el transcurso de una enfermedad, y sobre su duración y terminación por los síntomas que le han precedido o la acompañan.

Detengámonos un poco en estas definiciones. Es bueno en ocasiones tomar un diccionario y visitar aquellas palabras de las cuales hacemos uso. Más de uno seguramente se llevara alguna sorpresa al encontrar como el idioma es transformado de a poco en cada conversación, en cada versión del hablante y su dialecto. El análisis tratara a su vez, de localizar en lalengua a ese sujeto dividido por la incidencia de la palabra. Elaborara, quizá, un diccionario particular del analizante. Volvamos a nuestro diccionario. Obviando la primer acepción, tenemos la adivinación del futuro por medio de algún artilugio; el registro de eventos celestes regulados en el ciclo del tiempo y finalmente el juicio médico respecto a la evolución de la enfermedad de un paciente. O, lo imaginario del futuro, visiones, profecías; lo simbólico del registro en el calendario, ejemplo de nuestra cultura mexicana con los mayas y su (últimamente puesto de moda por sus relaciones al apocalipsis) calendario; y lo real del cuerpo gozante, sufriente, que la ciencia trata de abarcar. Tres registros en los cuales el tiempo ha de alguna manera incidir en tanto que el sujeto mismo es habitado por ellos en el mundo físico que nos ha tocado vivir. Quizá, y a manera de hipótesis, el tiempo, como en física, la cuarta dimensión, sea también el cuarto redondel de cuerda que sinthomatiza el éxtasis pitónico, la cáptura de las mecánicas celestes, y el enigma del órgano. Abuso de la metáfora, si se me permite.

¿Que hay del pronostico en psicoanálisis? Pregunta un tanto chocante. Quizá antes de darle una especie de respuesta, habría que dirigirnos un poco al discurso médico, de las tres acepciones la más cercana al ambiente psi (no somos adivinadores, ni realizamos calendarios...) Vayamos a nuestra cuarta acepción; se habla de un juicio, proveniente del médico respecto a lo que puede sobrevenir sobre una enfermedad, duración y síntomas. Podemos traducirlo de esta manera:

Médico - >  Juicio
X          ->   Enfermedad, síntoma, duración...

De manera habitual, nos referimos al pronostico acompañado de un termino más, de un partenaire: el tiempo. Tiempo en el sentido climático. Claro, no podremos juzgar por loco a quien pregunte: "'¿Cómo esta el tiempo por allá?", pensando que se refiere a que hay una diferencia en el transcurso del tiempo, percepción , etc. Ese sera trabajo de Einstein y su relatividad. ¡Cuidado! que estos descubrimientos no serán ajenos a la teoría y practica analíticas. Ya existirá momento de trabajarles.

La experiencia del análisis muestra que el tiempo es una dimensión infranqueable. Frenta a otras ofertas del ámbito "psi", que prometan la "cura" de la problemática en N sesiones, en las cuales en base a programas previamente establecidos se someterá al cliente a diversas actividades, charlas, platicas, reflexiones, que, en teoría, le brindaran solución a su problemática. En la práctica analítica, no es posible arriesgar un número de sesiones límite, pues el tiempo mismo es parte de la experiencia. Una erótica del tiempo.

Continua...