miércoles, 20 de diciembre de 2017

Futuros...

En el contexto mexicano actual tenemos como parte de la discusión preponderante del momento la propuesta del Senado de la República de crear una ley llamada "de Seguridad Interior" con el fin de que el Estado pueda desplegar a las fuerzas armadas en caso de que este considere que existan: "amenazas a la seguridad interior (o) cuando estás comprometan las capacidades de las autoridades , y cuando haya amenazas originadas por la falta o insuficiente colaboración de las entidades y municipios en la preservación de la seguridad nacional". Por otro lado, en un contexto mas bien mundial, se nos da a conocer la noticia de que un grupo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford han logrado identificar y cito directo del artículo noticioso: "un patrón característico de actividad eléctrica, que ocurre sólo uno o dos segundos antes de un comportamiento impulsivo. De acuerdo a los investigadores, los hallazgos de este estudio podrían servir de fundamento para diseñar una alternativa de tratamiento orientada a controlar estallidos compulsivos potencialmente peligrosos." y agrega: "los hallazgos del estudio (...) pueden prevenir acciones impulsivas y, a veces, potencialmente mortales, en personas de alto riesgo, para quienes todas las terapias no invasivas han fallado". 

Ambas noticias comparten un núcleo común: existe "algo" (impulsos potencialmente peligrosos y/o amenazas a la seguridad pública) que habría que impedir antes de que ocurra (caos y desorden público; obesidad, ludopatías, y un largo etc.) y ante lo cual se propone desde el Poder (político, científico) su "preventiva" represión. La referencia a Minority Report de Steven Spielberg, basada en la obra de Philip K. Dick, pelicula en la cual nos cuentan sobre 3 humanos que mediante cierta predisposición y algunos experimentos cientificos consiguen vislumbrar el futuro, en especial en lo que respecta a crímenes, riesgos u actos de violencia, creándose alrededor de ellos una fuerza policíaca que responde a dichos eventos antes de que sucedan. Hoy, lo que nos horroriza no es el pasado, superado, olvidado, reprimido, evadido; tampoco el presente, la multiplicación de los goces (se feliz, vive el momento, sal, viaja, no te comprometas, etc etc) nos mantiene bastante ocupados; es el futuro y la incertidumbre de su potencialidad lo que hay que mantener bajo control, la prevención es ya un imperativo categórico de la posmodernidad. Lo interesante es que solo una de las dos noticias ha recibido atención negativa, mientras que la otra se le recibe con entusiasmo y alegría, queda a elección del lector su discernimiento...







miércoles, 2 de agosto de 2017

"¡Mis tablillas, pronto, mis tablillas!
Es el momento de escribirlas"

Una de las primeras grandes obras literarias de las que tuve oportunidad de encontrar en la pequeña biblioteca comunitaria de mi domicilio infantil fue "Dracula" de Bram Stocker. Era una versión ilustrada, por lo que cada cierto numero de paginas encontrabas el apoyo imaginario a la letra. La forma en la que fue escrita esta novela, a manera de relatos cortos desde el punto de vista de los protagonistas mientras iban dejando registro en diarios, recortes de periódicos, notas, telegramas, cartas, grabaciones, etc, me permitió adentrarme en la historia  (lo describo de manera particular a mi experiencia) como lo haría quizá un historiador ante diferentes fuentes que hablan de un mismo evento. 

¿Que es la vida si no un relato, un cuento, con sus protagonistas, aventuras, desventuras, comedias, tragedias? Seres relatados. Relatives; emparentados. Enlazados. Anudados. En el mejor de los casos, cuando uno es incauto. Cada uno y su invención particular, su síntoma. Su filosofía para abordar esa historia/hystoria.

Es la escritura la condena de la palabra, condena a la inmortalidad, tan ligeras que las lleva el viento. La palabra, muerte de la Cosa. Pequeñas muertes cotidianas al hablar.

Pido las tablillas, como Hamlet citado por Harker y ante la amenaza de la locura en su encierro por el Conde. El peligro del encierro, del ensimismarse, esa es la verdadera prisión. La escritura, como las otras artes, el hacer, mas que el saber, permitirá la interacción, la dicción hacia el otro. El síntoma, el fantasma, nos permite ingresar a Matrix. ¿Eliminamos el síntoma? ¿Atravesamos el fantasma? Sera labor del analizante; y el analista, el Virgilio , el guía de las profundidades, averiguarlo. 

viernes, 2 de junio de 2017

Algo que decir...

"Lo tengo en la punta de la lengua" dirá el parletre (sujeto atravesado por la palabra) ante un imposible de nombrar. Sea el amor quizá un insondable, un difícil de evocar, son bien conocidos los intentos de mostrar el amor con obsequios, cuya presencia no hace más que señalar la propia ausencia, a función de signo. Allí donde no es. ¿Que es el amor? Es la vida por medio del otro, un intento de respuesta a cuya pregunta se han escrito, cantado, poetizado, pintado (y un largo etcétera) a lo largo de los tiempos. Un vida por medio del otro. Vaciamiento, evacuación de la libido narcisista (habría de otra?) dirigida al objeto. En tanto escribo hay un vaciamiento del pensamiento, intento descarga de la idea platónica en la letra.
¿Cómo decir Te Amo sin que esto sea un ataque, una invasión? Un acto de violencia extrema, que no tiene piedad ni da espacio al cuartel. La escritura sera una especie de evasión. De sustitución. Resolución sintomática, intento de respuesta. Sublimación necesaria que habla de una defensa ante el goce.
La musa, cual objeto de deseo, su presencia invita al artista. No por su presencia, sino por su no-estar. Deseo de otra cosa, no hay más para quienes hablamos. Podrán existir otros intentos de solución. Para el neurótico, el loco de amor no sera más que otro de sus nombres...