jueves, 21 de noviembre de 2013

Este es un nuevo mundo...

Espero ser breve. Definitivamente ha habido un cambio de perspectiva. Un giro de 180 grados. He alli que lo psi se encuentra ahora si que en la tiendita de la esquina. Abundan las referencias, proliferan los autores (y sus bolsillos) con libros que ayudarian a la superacionpersonal (que alguien me diga a que diablos se refieren con superacion personal), aumentan por cientos los abordajes asi llamados terapeuticos, animo! somos de la generacion que vio nacer la naked therapy o psicoterapia al desnudo y de la aparicion de lo que podemos llamar psy-video-blog therapy (psicologos como les llamo sentido-comunezcos que suben videos a las redes sociales con consejos, recomendaciones, monologos, etc cuyo fin seria el bienestar de quienes los siguen (y de conseguir clientela). Hemos dejado atras la ominosa extrañeza para quien se dirige a solicitar apoyo al mundo psi e incluso nos llegamos a preguntar personalmente en ocasiones si hemos de  necesitar el vistazo de un profesional de la salud mental. Es decir, la entrada de la psicologia en el mercado, transformado en un producto/servicio mas. Con planes de mercadeo y frases promocionales dignos de encontrarse en los caldo de pollo. Incluso, el llamar al posible paciente cliente ya nos ubica el lugar en el que nos encontramos. Y, la ley de oro del vendedor nos obliga, el cliente tiene la razon. El psicologo-vendedor estaria alli para darsela al cliente, al mas puro estilo del "por el poder con que se me ha investido (titulo y cedula) yo te declaro sano"

Incluso el psicoanalisis, que se creia ajeno a este cambio de paradigma, ha tenido que leer los cambios de los vientos. Alli donde el analista encontraba resistencias, alli es donde ahora encuentra demandas incesantes. Sera el posicionamiento etico del analista el que avalara la entrada a un analisis. Quiza, en un sentido etico, el psicoanalisis aun puede salvarse de caer bajo el discurso capitalista. Quiza, la mayor fuerza del psicoanalisis, es la de decir: No...

viernes, 1 de noviembre de 2013

De algo extimo...

Tu presencia es señal de una ausencia. Ineludible, inexplicable. Buscada por algunos, con el éxito del deber cumplido o con el estigma y carga del intento fallido; ora esquivada por otros que buscan el cumplimiento del viejo adagio "mas vale tarde que nunca, pero mejor tarde". Cantada por la música, representada en la imagen de la pintura, actuada en el teatro, escrita en la literatura; más nunca alcanzada. Imposible de imaginar en sí mismo, pero en ocasiones deseada con placer ante su llegada a los enemigos, aunque sea en lo imaginario. Cese del dolor y el sufrimiento para quien la experimenta, produciendo la aparición de estos "estares" en los que quedan. Se hace negocio de ella. Se privatiza para los usos mas sublimes y los mas perversos. Hay quienes se entrenan en ella, y hay quienes lo hacen para evitarla. Se hace de ella una profesión, buscando el brindar "herramientas de afrontamiento" ante su inminente llegada. No hay algo de lo que podamos estar mas seguros y a la vez mas negados de su ex-sistencia. Nacemos condenados a ella. La vida misma es su condición. Un pasaje para algunos, un final para otros. Inicio y conclusión. Simplemente no nos ponemos de acuerdo. Cotidiana y a la vez nos toma por sorpresa. Temida y anhelada. No respeta estratos sociales, cuentas bancarias, códigos postales, jerarquías. Extima es tu nombre para los que hablamos. Lo más lejano y lo más cercano. Interno y externo. Se le afronta con la Gracia y con las gracias. El humor es uno de los mejores escudos. El chiste reside en hacer de ella un chiste. Pues las lagrimas también se presentan con la risa. Y para eso que mejor que los mexicanos, quienes estamos tan para ponerse a llorar que causamos gracia. El lamento es el mejor alimento del humor, o su condena; así como el mentar la...provoca los ánimos de una confrontación o confirma en la amistad a dos "malhablados" compañeros. La mente nos juega tantas pasadas que provocan que uno se lamente. Aunque el "ay" del sollozo se encuentre también en el "ay" de la celebración....

lunes, 7 de octubre de 2013

Comentaba con un amigo acerca del anterior post, sobre el punto en el cual uno sube al camion por primera vez para llegar a un lugar conocido pero en el cual nunca se ha estado. Es decir, cabria la posibilidad de bajarse antes, o despues. Tiempo y espacio que la subjetividad no ignora. Como saber que he llegado al punto al cual me dirigia? Cual es la señal que indicaria con certeza que he descendido en el lugar correcto? Ponia el ejemplo de los mapas, representaciones imaginarias del mundo y sus recovecos. Puedo saber en donde me encuentro? En la entrada de muchos establecimietos no es raro que al entrar haya colocado un mapa diciendole: Usted esta aqui, y asi, se tiene un referente a partir del cual podemos ubicarnos y seguir. O que decir de aquellas visitas guiadas por medio de auriculares que le dicen a donde ir. "No se moleste en saber siquiera en donde esta, nosotros le guiamos por el recorrido. Cualquier parecido con las psicoterapias es un feliz accidente. Uno ingresa sabiendo mas o menos algo de nosotros mismos. Algo esta fuera de lugar, no debiera estar alli. La demanda como tal es tomada por el profesional psi  el cual, recurriendo a discurso amo vigente, ubicara en alguna geografia de lad enfermedades mentales, dandole un lugar, si, pero alienado al Otro, ese Amo del Calaboza que tira los dados y decide nestra fortuna. Muchos se las arreglan asi, bien ubicados de acuerdo al Otro. Y no hay que reprocharlo. El GPS ya nos trae esta nueva alegria. De vuelta en 100 metros y ha llegado! 

No se puede esperar esto de un analisis. El analista sabe tanto sobre el deseo del analizante como la roca sabe de la lagartija que esta encima de ella. El analista dara lugar no a un saber, sino a una ignorancia. No puede decir: aqui baja usted, ha llegado. Pero si puede acompañar en el viaje hasta que pueda decirse: esta es mi parada. Hasta la vista...

sábado, 21 de septiembre de 2013

En el colectivo...

En esas ocasiones en las que simplemente estas absorto en los pensamientos que van y vienen es cuando se esta mas perceptivo a lo que sucede en los alrededores. Lo digo porque el tiempo que se suele pasar en el colectivo no hay mucho qur hacer salvo dirigir la vista hacia afuera y ver el recorrido realizado. El camino es peligroso, segun el canto de hobbit Bilbo Baggins, si no se tiene cuidado no se sabe bien a donde podria uno llegar. La ventaja del colectivo es que se sabe a donde llegara ( hay herramientas y mapas para eso). Pero el peligro del camino ese no se sabe. 

Algo similar ocurre en psicoanalisis. No se entra en analisis por necesidad (necedad), se recurre por un "no hay otra opcion mejor". No hay una prescripcion para acudir al analista. Y asi como en ajedrez, en los que abundan los libros para describir aperturas y finales, dejando un blanco en lo que pasaria entre estos dos puntos (inicio-final), podemos muy bien hablar acerca de la entrada y la salida en analisis. No hay colectivo en analisis. El parletre hablara sobre si mismo, su viaje no lo puede hacer otro. Claro que hablara a partir del Otro, no hay otra forma. Pero si hace su recorrido, bien podria deshacerse de ese Otro y valerse de el. El camino, ese siempre sera peligroso. Y requiere tiempo. Un tiempo logico. Tiempo para comprender. No se llega del punto A al punto B sin que algo se atraviese. No hay teletransportacion. Eso sera para la psicosis. El tiempo es relativo. No se puede encajuelar en un standard. Pues el sujeto se encaminara en su inconscente, y como tal no conoce de temporalidad, Freud dixit. Palabra y tiempo condensaran pasado, presente y futuro. Tres tiempos que solo hablan de amor, dese y goce; de lo imaginario, lo simbolico y lo real, este ultimo, como lo imposible, lo que nunca llega (hoy no se fia, mañana si), lo que no cesa de no escribirse, y, de hecho, el analizante, el pasajero y su blablabla tendra que hacerse cargo de eso imposible. El analista solo esta alli para ser un conductor, callado, en el mejor de los casos ( quien quiere un conductor que se  la pasara hablando?). Y cobrara, pues el recorrido no lo es si no cuesta. Y, cuando    se llegue al destino, ya no servira para nada...


sábado, 7 de septiembre de 2013

Blablablá....

Cuando me surgió la idea de escribir, hace ya algunos años, recién terminaba la experiencia de la enseñanza universitaria. Una experiencia de 5 años que le lleva a uno a plantearse cuestionamientos: de la sociedad, del así llamado (y que se ha puesto de moda) malestar en la cultura, de los fenómenos culturales, de las expresiones humanas y de todo acto realizado por el hombre. Es decir, todo puede ser explicado por alguna(s) teoría(s) psicológica(s). Después de todo, la psicología esta allí para darle sentido y ponerle nombre a esos hechos que parecen inexplicables. Y ese es justo el papel de la ciencia, el llevar la naturaleza al pizarrón. De llevar la mente humana y sus productos al libro de conductas, pensamientos, roles, géneros, etc. Así, se cree haber pasado desde el oscurantismo de la mente como deposito del alma al simple (bueno, no tan simple) recorrido de los neurotransmisores por la supercarretera que sería el cerebro. Y como toda buena carretera, tiene sus baches por aquí, sus bloqueos por acá, sus cuellos de botella. Ya en Freud, en su "Proyecto" intenta dar razón de la etiología de la neurosis , y en especial de la histeria, en base a este sistema homeostatico de la mente. Un pensamiento, idea, evento que no puede ser debidamente expresado por su disparidad con los principios de la persona. Se encuentra con un bloqueo, y una desviación a otra meta diferente a la original. El problema del origen. Ese es otro de los cuestionamientos que la psicología de manera casi religiosa intenta dar respuesta. Y se busca al psicólogo buscando el origen de los "problemas mentales". Incluso la psicología ahora esta al servicio del Estado. Tiene un problema, le enviaremos 20 psicólogos a su domicilio de todas los abordajes teóricos para que usted elija cual le sirve más. O incluso mejor, díganos que tiene para enviarle al psicólogo de tal "denominación" que se especializa en su problemática y juntos le haremos salir adelante. Salir adelante. Superarse. Cuando uno realiza entrevistas de selección, encuentra en no pocas ocasiones la frase "Superarse", "Salir adelante" en el apartado de principal meta en la vida. Y de cierta manera podemos estar de acuerdo en que el sujeto humano tiende al movimiento. No se queda estático, es capaz de cambiar de posición tanto en el mundo físico; trasladarse de un punto "a" un punto "b" en un periodo de tiempo, como en el mundo que podemos llamar de las ideas. Platón ya había dicho algo acerca de esto. Su mundo de las ideas se contrapondría al mundo sensible, aquel que podemos percibir por medio de nuestros sentidos, aquel mundo que podemos tocar, ver, oler, sentir, gustar. Un mundo que escapa a su percepción, y cuyo correlato seria su ex-sistencia. Lo que es. Inmutable, inmóvil. Nuestra "realidad" no es mas que un reflejo contaminado por los sentidos de lo que Es. O, si queremos, la entrada del significante en el mundo, el cual viene a hacer distancia y puente entre estos mundos platónicos. Estoy divagando, no se me debe de dar suficiente credibilidad de lo que trato de hilvanar. Es el problema del parletre, del ser hablante, que es porque habla y porque habla es. En consonancia con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob que se da el nombre de Yavhe o "Yo Soy el que Soy", salvo que en nuestro caso, pobres mortales, es del no poder ser por si mismo. Llegamos desnudos y somos cubiertos (en el mejor de los casos) por un deseo, por significantes que nos refieren a otro y a Otro. "Se parece a su abuelo, aunque tiene los ojos de su madre." Esta ultima frase cobro mucho valor en el septimo libro de la saga de "Harry Potter", el "tienes los ojos de tu madre" que en muchas ocasiones encontramos repetidas en cada uno de los relatos de las aventuras del joven mago se convierte en una especie de fantasma primordial. La referencia es obvia al texto freudiano de "Pegan a un niño". El fantasma es una articulación de la cual se goza. Y ese es un problema. El goce del habla. Del blablablá le llamaran los seguidores de la obra de Jacques Lacan. "El niño que vivió" lo hizo porque se recubrió de este deseo del Otro que fue su madre y fue metafóricamente sustituido por el Nombre-del-Padre ejercido por Voldemort, con su eventual desmoronamiento, y cuya cicatriz, como cualquier hablente de acuerdo a Braunstein y su traducción de parletre, se ve condenado a portar. Este "los mismos ojos", se convierte así en un fantasma escopico de Snape, de la mirada del Otro "amadodiado" . En fin, solo espero haber dicho algo coherente, algo que ya es de por sí difícil...


miércoles, 7 de agosto de 2013

En psicoanálisis  existe una concepción del síntoma distinto a lo que podríamos llamar la sintomatología clásica de la medicina. Es decir, uno acude al medico cuando los órganos hacen acto de presencia, o ¿es que acaso uno siente a su estomago, a sus pulmones? ¿o nos preocupamos cada minuto de nuestra vida por los riñones? Allí están, en su silencio al que llaman salud. Y uno habla al medico de lo que seria su sentir acerca del órgano, pone en palabras la dolencia del cuerpo. El medico, acompañado de su saber y de acuerdo a la geografía corporal que acompaña el relato del síntoma, ubica el conjunto de malestares en una enfermedad clasificada en torno a tales manifestaciones vivenciadas como dolorosas. El cuerpo aparece así fragmentado en zonas bien definidas, fronteras imaginarias que no escapan a la subjetividad.

El síntoma en psicoanálisis es un acompañante en el camino. Un acompañante que en un momento imprevisto (pero lógico) se presenta como molesto. Y se supone que el especialista en la subjetividad representado por cualquier afiliado al prefijo psi se encargaría de eliminar tal dolencia/malestar que es este acompañante. Pensamiento cercano al del medico. Acallar el síntoma, no saber nada mas de él. Que desaparezca para jamas volver. Regresarlo al silencio.

La insensatez del psicoanálisis es justamente lo contrario. Hacer hablar al síntoma. Que el paciente relate su dolencia hasta el punto en el que esta "incomodidad" revele su propia verdad en tanto ser que habla. No curamos el síntoma, mas bien, lo consideramos como lo que logra anudar de forma borromea los nudos del sujeto: real, simbólico, imaginario. El síntoma es el ultimo sostén del sujeto. La vara que impide la caída profunda...

jueves, 18 de julio de 2013

De la fenomenología del desfile

El ser humano es realmente un ser curioso y de gustos muy variados. Puede disfrutar de la simple y llana emoción de la lectura de un libro y/o de una visita a un balneario a remojarse y nadar en las aguas. Recuerdo una anécdota en la que saliendo con los amigos justamente a una alberca uno de ellos hacia un comentario: "es tan divertido ver como con algo tan simple como el meterse al agua es tan emocionante; ha de ser alguna reminiscencia de un pasado remoto en que nuestros ancestros se regocijaban alrededor de una laguna, etc". Gustos sencillos que apenas se puede ser consciente de ellos. No estoy muy seguro de porque recordé esta anécdota mientras comenzaba este escrito, pero espero que mientras vaya escribiendo se me ocurra algo.

Titule este pequeño escrito "De la fenomenología del desfile" por una razón simple, recién pasa por encima de mi ventana el desfile de las mariposas, tradición en el municipio en donde vivo en el cual se pasean sonrientes los pequeños de diferentes escuelas vestidos de mariposas, como una forma de formar conciencia acerca de esos insectos que pasaran por estas tierras en su migración anual. Vemos automóviles decorados con motivos de este peculiar insecto incansable. Es un ser vivo interesante, la mariposa monarca. Su nombre científico es Danaus plexippus, cuya traducción al mortal cualquiera vendría de cierto rey mitológico, o, que hace referencia a "un griego que doma caballos o "auriga griega". El auriga, según las distribuciones sociales de la antigua Grecia, es el esclavo que debía conducir la biga, especie de carruaje generalmente usado por comandantes militares. Puesto de vital importancia, ya que la seguridad del amo era responsabilidad del auriga al conducir, por lo que era cuidadosamente seleccionado de entre sus esclavos. Sin embargo, existe otra teoría acerca de la función del auriga. Se dice que era aquel esclavo que sostenía la corona de laurel durante las competencias romanas, susurrando al campeón de forma repetida: "Recuerda que eres solamente un hombre"; esto para evitar que la celebración llevase al comandante a enorgullecerse demasiado. No ahondare en las relaciones del amo y el esclavo, ya esta en Hegel y en Lacan. Incluso la misma idea del jinete y los caballos esta en Freud en su forma de explicitar los vasallajes del Yo en su relacion con el Ello, el Superyo y el principio de realidad. El esclavo como sostén del amo, solo eres un hombre, etc etc. Esta ya lo suficientemente hablado y no tengo nada mas que decir sobre esto. Me parece interesante el ir hasta donde se pueda llegar con las palabras, esos maravillosos limites que te llevan de un lado hacia el otro, de un otro al Otro. Sigamos con las mariposas y sus desfiles.

Ellas realizan una migración anual desde Canadá hasta México. Aun se investiga como es que  varias generaciones de mariposas son capaces de volver a los mismos sitios de hibernación. Los patrones de vuelo son heredados, una mezcla entre ritmos circadianos y la posición del sol. No hay escuela de mariposas en las que se les enseñe estas cosas. Lo saben. Una impetuosa necesidad de hacerlo. Así es el goce sin el significante. Sin sentido...Pienso ahora, y corro para no equivocarme, a la conferencia dictada por Jacques Alain Miller en el cierre del Congreso de la AMP en 2012, El orden simbolico en el siglo XXI, en donde presento lo que sera tema del proximo congreso, en donde dice lo siguiente:

"(...) Antaño lo real se llamaba la naturaleza. La naturaleza era el nombre de lo real cuando no había desorden en lo real. Cuando la naturaleza era el nombre de lo real, se podía decir, como lo hizo Lacan, que lo real siempre vuelve al mismo lugar. Solamente en esa época en la cual lo real se disfrazaba de naturaleza, lo real parecía la manifestación mas evidente y más elevada del concepto mismo del orden."

Creo que por ahora esto podría servir de introducción y una apertura al pensamiento....

miércoles, 22 de mayo de 2013

"De sueños"

Quien haya alguna vez recorrido en sus reflexiones las vías del alma humana, se ha de encontrar necesariamente con la fenomenología del sueño. Y no del sueño como esa necesidad fisiológica, del descanso de las funciones cerebrales (algunas, hoy sabemos que aun en reposo, el cerebro aun esta trabajando). Tampoco del sueño que en ocasiones nos da al escuchar algún relato aburrido o sermón extenuante. Mucho menos de esos sueños que se persiguen, como si los sueños pudieran alcanzarse. Puede que hable de esto mas adelante. Los sueños por los cuales se lucha en aras de su cumplimiento.De lo que tratare de encargarme es mas bien de ese fenómeno del sueño en psicoanálisis  Tentativa que resulta hasta cierto punto pleonasmica, si se me permite,  pues se ha trabajado mucho este concepto de la teoría y practica analítica.  Es por todos conocido que una de las obras fundacionales del psicoanálisis es precisamente La Interpretación de los Sueños por parte de Sigmund Freud en el año de 1900, iniciando un siglo que vería sus propios sueños (y pesadillas) volverse realidad. Con Freud, sabemos que el sueño tendría un mensaje presto a ser interpretado por el analizante dentro del contexto de la sesión analítica mediante la asociación libre del discurso y las puntuaciones del analista. Un mensaje que revelaría la verdad inconsciente a la manera de cumplimiento de deseo. Ejemplo clásico el de la niña a la que se le ha negado el pastel, en sus suenos se ve a si misma devorando uno de esos pasteles. Así  el sueño entra en la categoría de las formaciones del inconsciente, con justo lugar en compañía de los lapsus, olvidos, chistes, etc; mismos cuya dinámica tiene su razón en tales mociones reprimidas y que darían pie a la investigación freudiana de la neurosis, especialmente de la histeria. 

Luego de este pequeño recordatorio, me remito a mis propias elaboraciones. Cuando comienzo a esbozar lo que sera tema de mi escritura, sea cual sea momento, siempre me dirijo en primera instancia al Diccionario de la Real Lengua Española. Al leer acerca de aquel termino que me remueve el pensamiento encuentro no pocas veces inesperadas sorpresas que elevan mi interés por tal concepto, y me da a su vez nuevas ideas que no se me habían ocurrido antes. Caso clásico del movimiento del significante, que representa al sujeto ante otro significante, según el primer Lacan. Esa palabra que remite a la otra, que a su vez remite a otra en interminables giros por el agujero del lenguaje. Para el significante Sueño nuestro Diccionario dice lo siguiente:

Sueño (del lat. somnus): 1. m. Acto de dormir. 2. m. Acto de representarse en la fantasía de alguien, mientras duerme, sucesos o imágenes. 3. m. Estos mismos sucesos o imágenes que se representan. 4. m. Ganas de dormir. 5. m. Cierto baile licencioso del siglo XVIII. 6. M. Cosa que carece de realidad o fundamento y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse. 
Solo como mención, he de decir que la definición que mas me intereso fue la numero cinco, y he de confesar también que no encontré referencias acerca de ese baile licencioso del siglo XVIII. Si algún lector de este ensayo puede remitirme algo se lo agradecería mucho. La primera aportación del diccionario nos indica sin mas el acto del dormir. Y soñador seria aquel que sueña mucho; aquel que cuenta patrañas y ensueños y les da crédito fácilmente; que discurre fantásticamente, sin tener en cuenta la realidad; definición a su vez otorgada por el mencionado Diccionario; dejando afuera el termino soñante, que se aplicaría al que sueña. También esto tendrá consecuencias mas adelante. Hasta ahora vamos bien. La segunda acepción se acerca mas a nuestro objeto de estudio desde el psicoanálisis. Nos habla justamente de la representación (mientras se duerme) de eventos, escenas, imágenes, etc, etc. Lo interesante, y que lector puede también notar, es la implicación del propio soñante en el acto de representar-se en la fantasía. Primer punto de capitonado. La implicación del ser en el sueño. ¿Se es cuando se sueña? Todos conocemos esa ominosa situación en la que nos vemos nosotros mismos implicados dentro de la trama (drama) del sueño cual actores de una bizarra producción. Expresiones tales como: era yo, pero a la vez me parecía a tal, pero con detalles de... obtenidos de relatos de pacientes, amigos, sujetos y que están suficientemente explicitados en la obra freudiana como desplazamientos y condensaciones inconscientes nos permiten vislumbrar la particularidad del sueño en el ser. Lo dijimos al principio, y llegamos a la misma conclusión lacaniana, el significante es lo que representa al sujeto para otro significante. El sueño seria entonces un significante, representante del sujeto ante el Otro. De allí se sostiene que solo el sueño que se pone en palabras, aquel que se cuenta, es el que se interpreta. Y no se interpreta el sueño, se interpreta al sujeto en tanto portador del sueño y en tanto que es hablado por el. Ambigüedad necesaria cuando se habla del sujeto del inconsciente, ese que sujeto que cuenta patrañas.