miércoles, 29 de enero de 2014
Algo que se me ocurre...
Escribo al compas de las palabras que se van dictando ellas mismas a través de los dedos que se dirigen de un lugar a otro en el teclado de la compuradora. La letra ocupa del cuerpo para darle ex-sistencia. El cuerpo mismo es ex-sistencia, lo ajeno en lo que nos es propio, lo propio que se nos muestra como lo mas ajeno, pues ¿quien podria aventurarse a dividir estos dos estadios del ser? La carne, nace, crece, se reproduce y eventualmente muere, el cuerpo, en el mejor de los casos, ha sido envuelto por una delicada capa de discurso, cuya etimologia nos refiere a discurrere, o si se prefiere en lalengua de Cervantes, "correr en todos los sentidos, aunque prefiero pensarlo en que corre detras de los sentidos, en toda la excelente ambigüedad de los terminos. Para el pensador de los seguidores de las enseñanzas de Krishna, los sentidos son distractores, simples medios que obstaculizan en camino hacia el cierre del ciclo de reencarnaciones. El ser hablante, siendo su goce por el habla y porque habla, busca el sentido, corre tras de el. Angustia cuando no le encuentra, encontrando en su lugar lo Real, siendo esta angustia lo que no engaña, donde no hay lugar para la palabra que da cuerpo, que da sustancia, que otorga un piso firme aunque resbaladizo como lo podemos comprobar con esos escapes de inconsciente. Traspies que en el sin-sentido, al igual que la interpretación, hacen vacilar los semblantes...
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