Antes de empezar a decir algo mas acerca de esto que me propongo escribir, quisiera expresar algunas vivencias que he tenido desde que publique el anterior post. Y es que me parece importante señalarlo en tanto que han sido ocurrencias que me han parecido hasta cierto tipo curiosas, y si hay algo que caracteriza a el Principito, es su peculiar curiosidad, de esa que mata al gato, pero como dice la sabiduría popular, muere sabiendo, y ese es el caso, ¿ no? Si hay algo que la practica analítica nos muestra es que el neurótico se ve aquejado por un saber, se muere por saber, el ejemplo clásico lo tenemos en el discurso de la histérica que busca quien produzca un saber, ya volveremos a esto. Pero en fin, en primera instancia quiero compartir que en estos ultimos dias, he encontrado en diversos medios de comunicacion referencias a esta obra literaria de la cual me siento indigno de comentar siquiera algo o de extraer de ella lo que llame "consecuencias de una relectura". Cierto canal de television de paga comenzara a transmitir una mineserie basada en las aventuras de este pequeño personaje, transmision que buscara atraer a los mas jovenes (aunque sabemos que el libro en si mismo no es para niños) en la enseñanza de los valores y esas otras cosas que escuchamos tan a menudo. A su vez, otra referencia que encuentro entre mis lecturas ocasionales es acerca de cierto jefe de gobernación de nuestro pais, el cual, durante una feria del libro, confundio libros y autores de una forma por demas divertida (aunque no tanto para sus asesores y para el mismo); y ante este desliz freudiano no se hicieron esperar las criticas correspondientes, en especial de los periodistas politicos los cuales rapidamente recomiendan al susodicho jefe de gobierno la lectura de libros basicos como la obra de Saint-Exupery que nos ocupa.Felicidad y politica. Ya Lacan en su seminario XVII "El reverso del psicoanalisis" hace un pequeño comentario citando a Saint-Just acerca de que la felicidad se ha convertido en un factor concerniente a la politica. La felicidad, nunca sabemos exactamente a que se refiere. Lo que sabemos es que cada vez mas frecuentemente encontramos en la cultura la forma de encontrarla. Libros, conferencias, talleres sobre como ser feliz abundan en todos lados. Y ella, la politica, sabe muy bien como manejarla. Y no es casualidad que sean estos dos santos los que de alguna manera nos muestren algo de este saber.
¿Quien no recuerda ese primer encuentro del aviador con el principito, en donde insistentemente pide un dibujo de un cordero a quien no puede dibujar nada mas salvo una boa que se ha comido un elefante? Recordemos este evento traumatico. Resulta que a la tierna edad de 6 años, luego de encontrar en un libro sobre la selva acerca de las boas que se comen enteras a sus presas, nuestro joven aviador dibuja una boa que se ha comido un elefante. Muestra tal dibujo a los adultos y le dicen que porque ha dibujado un sombrero.Vuelve nuestro Picasso a los trazos, mostrando ahora la misma boa, pero algo ha cambiado. Decidio transparentar la serpiente de manera que se pudiera ver el elefante en el interior de la misma para que así los adultos pudieran entenderlo, sin éxito aparente, ya que los adultos lo refieren a la educación en las ciencias en lo que seria una decisión mas pragmática que la de la imaginación. Y es aquí en donde me detengo. Mas allá de esta ya muy citada "sublimación", ¿Que hay de este efecto de transparencia? Eso es algo que se escucha en muchas partes: desde la política y las instituciones gubernamentales que ahora se encuentran bajo la ley llamada de transparencia la cual les obliga a mostrar sus gastos, a comprobar sus manejos internos; o aquellos comerciales (infinidad de comerciales) en las que una persona esta realizando sus actividades diarias de rutina (trabajo, escuela, familia) y de pronto aparece un dolor, una molestia, etc etc. ¿y que sucede después? La piel del área afectada es "transparentada" y tenemos un primer plano de la dolencia del órgano. Esto para ver el elefante que se he comido la serpiente.
La transparencia tendría por objetivo el mostrar a ojo desnudo aquello que de otra forma permanecería oculto y para ahorrarnos explicaciones de acuerdo a nuestro joven dibujante. Sin embargo, y si hay algo que la experiencia nos muestra, es que lo que (a)salta a la vista es precisamente aquello que no vemos (o no queremos ver) al mas puro estilo de otro cuento, el traje del emperador. Estamos en el terreno del fantasma, de eso que Lacan cataloga como escudo ante lo Real traumatico. La tendencia ahora seria despejar los fantasmas en un intento de deconstrucción de todo para tener acceso a la verdad. Ver para creer diran algunos, y cierto es que en la verdad esta inmiscuida la vista (ver-dad), pero hay algo que el análisis descubre y es que saber y verdad no tienen nada que ver. Simplemente recordemos aquella tesis freudiana acerca de las primeras investigaciones del niño que ve, pero niega eso que ve, deviniendo luego el complejo de castración luego del asi llamado complejo de Edipo, (que queda ciego, por cierto). (......)
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