Hasta el momento he tratado de mantenerme al margen de los distintos
sucesos que acontecen en el ámbito social como lo son las así llamadas
"marchas" y sus protagonistas. Es inevitable el no inmiscuirse en este debate y mas aún en los tiempos de las redes sociales (no hablemos ya de lazo social) y de las llamadas "revoluciones" (ya hable de eso en su momento) que nacen justamente de estas redes. Decido por fin decir algo respecto no porque tenga algo interesante que decir. Mas bien, y debo confesarlo, lo hago desde cierta posicion de incomodidad y de hastío. Y lo que sigue ahora, esta basada en mi interpretación de estos fenomenos desde esta posición "incomoda", pero es desde donde sale la verdad. Los discursos son variados pero con el
mismo fin: la democracia, y lo que seria su verdadera esencia como el
cumplimiento de la voluntad del Pueblo y lo que habría que hacer cuando
esa Voluntad no se respeta. Y uno se pregunta: es posible saber cual es
la Voluntad-del-Pueblo? Entramos en el área del deseo y de su
ambigüedad. Esa ambigüedad inherente al deseo (que siempre es del Otro y
como tal nos coloca en un "que es lo que quiere?; y estructuralmente es
"otra cosa") que es la que da lugar a las diferentes posiciones ante
este deseo del Otro que seria el Pueblo. Zizek, en su documental "The
perverts guide to cinema" dice que: " nuestro problema no es que
nuestros deseos sean satisfechos o no, el problema es como saber que
desear. No hay nada espontáneo, nada natural acerca del deseo humano.
Nuestros deseos no son naturales, se nos debe enseñar como desear. El
cine es el arte perverso por excelencia: no te da lo que hay que desear,
te dice como desear." Podemos decir que la figura del manifestante es ,
situándonos desde esta lectura zizekiana de Lacan, que el manifestante,
es el ultimo perverso en tanto agente y encarnación del deseo de este
Otro, llámese Voluntad-del-Pueblo. Al principio de su enseñanza, Lacan
siempre hablo del Otro como un campo, una ubicacion, el lugar del tesoro
de los significantes. Y lo mejor de este campo, lo mejor del
significante, del orden simbólico es el mismo juego metafórico y
metonimico del lenguaje para la creación de nuevas significaciones. La
opción liberadora del significante y del deseo es justamente el de la
incertidumbre de no saber que desear. Podemos arriesgarnos a decir que es la coincidencia en la duda del deseo que es posible hacer un lazo social: en el encuentro fallido de la respuesta a una pregunta que no la puede tener. En los tiempos que corren, la respuesta parece tenerla el numero, la estadística, la mayoría, el promedio, lo normal, lo que tiene sentido. El deseo ha sido domesticado por aquello que seria lo "mejor", lo "correcto", lo "util". La posición perversa del "yo se lo que es mejor para ti" que podemos leer entre los discursos que sostienen estos movimientos (dejo libre el uso de "sostienen") lo podemos encontrar también en los modelos terapéuticos postmodernos en donde el imperativo a gozar es tanto que, como dice Miller en alguno de sus cursos, "hace que los clientes no toleren la terapia" y decidan "curarse" por la presión a ser felices y exitosos, a lo que "es mejor".
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