Dime que tan
revolucionario eres y te dire que tan normal eres
¡Vive la êquité!
Cuando
estas navegando en la red, y cuando digo navegar en la red me refieron a las
redes sociales; es imposible no fijarse en las imágenes y en los comentarios
que las personas colocan en sus paginas personales. Algunas veces encuentro
divertidas tales imágenes. Otras de ellas, en particular la mayoría de ellas,
encuentro algo en que reflexionar. La última de ellas; y que surge a raíz de
estos tiempos de alto contenido político y de movimientos que hacen su
aparición en este plano, la encuentro interesante y sería una buena forma de
comenzar el abordaje de lo que el tema nos convoca. No es tanto el personaje que sostiene lo que
pudiéramos llamar un discurso, sino que mas bien, y si le creemos al doctor
Lacan, el sujeto es mas bien sostenido por ese discurso. Ofrece una lectura un
tanto interesante: “Detrás del hombre
burgués, hay una gran mujer. Detrás del revolucionario no hay nadie, su
compañera camina a su lado”. Tan romántica que podría escucharse, esconde
algo que es de lo mas paradójico y que me atrevo a nombrar: el hombre así
llamado burgués es aun mas radical y mas extremista que el revolucionario. ¿No
es acaso el hombre llamado burgués el último gran defensor de la diferencia? De
allí es donde surge mi epígrafe, un grito un tanto contrastante con el que
antaño se organizaban los movimientos. Y este mensaje que sostiene al sujeto de
la imagen, el revolucionario, ¿no seria también de la misma forma el ultimo
gran luchador de la igualdad, de un “lo mismo para todos”? Tratare de
explicitarlo.
El
tema principal que toca el presente número convoca un planteamiento difícil.
Equidad y Género. Extrañamente, pongo entre cursivas la y; y no
sin razón. Hay algo fascinante con esta pequeña y que aparece entre
estos dos conceptos y que cumple la función que en gramática se conoce como
conjunción copulativa. Una búsqueda express acerca de esta así llamada
conjunción copulativa nos indica que su propósito es el de reunir en una sola
unidad funcional dos elementos homogéneos e indican su adición. Y que quede
claro: tiene que ser una unidad funcional. La conjunción copulativa estaría en contraste
con la conjunción adversativa. Esta conjunción contrapondría dos elementos o
conceptos. Así, el sentido se presta a modificarse si el tema objeto tuviera en
lugar de esta maravillosa y que designaría una complementariedad de
estos dos significantes y que los colocaría dentro del mismo conjunto; a un sin
embargo que enfrentaría en
una diferencia radical ambos conceptos. Tambien el sentido cambiaría si en
lugar de esta y tuviéramos una (,)
que haría una yuxtaposición, esa unión de dos palabras o frases en las que no
se establecería una relación de subordinación entre ellas. Sería divertido el
probar las diferentes evocaciones de estos dos términos con todas las
conjunciones que la lengua nos permite y que lalengua hace surgir. El
tema nos coloca una y en señal de que estas dos palabritas estarían
refiriéndose a una aparente y, con toda la ambigüedad que nos permite el juego
del lenguaje, copulación entre equidad y género (esta vez sin cursivas).
Copulación en el sentido de una complementariedad, de una perfecta unión de dos
elementos homogéneos como dice la definición de la Real Academia de
la Lengua Española. Equidad y género tendrían entonces el mismo
derrotero, el mismo camino que recorrer en nuestras reflexiones.
En
un articulo corto titulado El concepto filosófico de género, Geneviêve
Fraisse (2002) realiza un eminente análisis del termino género y de como
fue su evolución hasta el manejo que se le da actualmente y que ha tenido
tantas resonancias en los debates sociológicos, antropologícos, cientificos,
etc. La palabra es antigua, el concepto nuevo; cita la autora, y marca a
Robert Stoller y su libro Sex and Gender como la obra que señala el
origen de este nuevo sentido del termino género, vuelvo a
citar a Fraisse: "Sexo y género": Todo esta dicho en este título
que separa como una evidencia el sexo biológico del género social.
Naturaleza y cultura marcan una oposición, o más bien una tensión, en el
análisis de la relación entre los sexos o, como se dice en francés, de la
diffêrence des sexes". La tensión se presentaría entonces, menciona la
autora, entre sexo, género y diferencia entre los sexos; conceptos que no
aparecen solos, ya que a partir del siglo XX se encuentra que las
caracteristicas fisicas de los sexos de la especie humana no son mas que un
soporte de identificación para hombres y mujeres; lo que requeriria una nueva
terminiología que permitiera una adecuada critica. Y el movimiento que toma la
batuta para llevar a cabo esta nueva critica es el feminismo; en donde
encontramos la oposición de lo que sería lo natural, encarnado por el concepto
sexo; y lo cultural, social, antropologico, que tendria su significación en la
palabra género. El problema es que el cuerpo, la imagen del cuerpo, ese soporte
de identificación, no es suficiente para aclarar la diferencia; la diferencia
es así superpuesta al terreno de lo social, a un posicionamiento filosofico
respecto del cuerpo. Y allí donde lo real no deja de no escribirse, lo
simbolico viene al rescate. El significante género
vendría a suplir esta falta, del lado de las normas culturales que
definirían los roles de los sexos. Todos
son iguales ante la Ley. No podría ser mas adecuado. Aquí es donde
comenzamos a hablar de la equidad.
o
biologico de lo cultural.
La
equidad de genero no seria mas que un intento de suplir la ausencia de la
relación sexual.
Esta conjunción adversativa me remite a una
conferencia dictada por Jacques-Alain Miller en el cierre del VIII Congreso de
la AMP, congreso en que el tema a discutir era precisamente el orden simbolico
como no siendo o que era en un pasado; congreso ademas que da pie al proximo y
cuyo título menciona Miller en esta conferencia como un gran desorden de lo
real. Lo cual nos deja una pequeña inferencia de la cual podemos intentar
abusar un poco. A nivel del sexo, del hecho biologico, del real del cuerpo, no
hay lugar para la discusión acerca de la equidad. La diferencia radical que
encarna el Otro sexo es siempre una pregunta y una diferencia. El sexo es; y es
por eso que Lacan dira que no hay relación sexual. No existe relacion posible
entre los sexos que no este mediada por el fantasma de que tal unión sería
posible. Y es aquí que surge la equidad. Equidad que en la mayoría de los casos
confundimos con igualdad. Nos remitimos nuevamente al Diccionario
Al
cuerpo se lo tiene, o al menos se le cree tenerlo. Uno se identifica con lo que
tiene, no por lo que es, dira Lacan en el seminario XVI, hablando del cuerpo en
psicoanalisis. No es secreto que el surgimiento del movimiento feminista dio
pie a esta evolución del término género.
En
lo personal, y siguiendo el ejemplo que nos da Jacques Alain Miller en el
titulo de una lección de su curso 2002-2003 Un esfuerzo de poesía; en
donde pone de la misma forma dos conceptos (psicoanalisis y religion)
Un
articulo en donde se toca el conceptos de genero http://www.europarl.europa.eu/transl_es/plataforma/pagina/celter/art2fraisse.htm
http://www.uaemex.mx/faapauaem/docs/edesp/caminos%20hacia%20la%20equidad%202007/posturas.html
diferentes concepciones de genero
debate
interesante en la RAE por la denominacion genero http://www.mujeresenred.net/news/breve.php3?id
Gran
sorpresa es la que uno se encuentra cuando se recurre al Diccionario de la
Real Academia de la Lengua Española y darse cuenta que género no se
le encuentra ninguna significación relativa al sexo biologico, salvo a nivel de
la gramatica, a nivel de la escritura, ¿ Y no es acaso cierto eso? El
sexo es cuestión del Otro quien asigna la palomita en el cuadrito
correspondiente de la forma que aplique en base a aquello que menciona
Ross Geller de la serie de Friends cuando habla de su primer hijo
fruto de su primera relación con Carol (su esposa lesbi
ana):
"Allí esta, o no...". La primera escritura del sexo sera en base
a la sanción de lo que indica una presencia o una ausencia. sera a partir
de la que nos perseguira el resto de nuestras vidas: masculino
o femenino. No hay (al menos por ahora, no dudemos en que en los proximos
decenios, o porque no, años; cuando al fin reconozcamos el gen que provoca
las diferentes variaciones en cuanto a las preferencias) Recordando las
formulas de la sexuación que Lacan trabaja en (que quiere la mujer? aqui
referencia)
equidad.
1. f.
Igualdad de ánimo.
2. f.
Bondadosa templanza habitual. Propensión a dejarse guiar, o a fallar, por el
sentimiento del deber o de la conciencia, más bien que por las prescripciones
rigurosas de la justicia o por el texto terminante de la ley.
3. f.
Justicia natural, por oposición a la letra de la ley positiva.
igualdad.
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