jueves, 18 de julio de 2013

De la fenomenología del desfile

El ser humano es realmente un ser curioso y de gustos muy variados. Puede disfrutar de la simple y llana emoción de la lectura de un libro y/o de una visita a un balneario a remojarse y nadar en las aguas. Recuerdo una anécdota en la que saliendo con los amigos justamente a una alberca uno de ellos hacia un comentario: "es tan divertido ver como con algo tan simple como el meterse al agua es tan emocionante; ha de ser alguna reminiscencia de un pasado remoto en que nuestros ancestros se regocijaban alrededor de una laguna, etc". Gustos sencillos que apenas se puede ser consciente de ellos. No estoy muy seguro de porque recordé esta anécdota mientras comenzaba este escrito, pero espero que mientras vaya escribiendo se me ocurra algo.

Titule este pequeño escrito "De la fenomenología del desfile" por una razón simple, recién pasa por encima de mi ventana el desfile de las mariposas, tradición en el municipio en donde vivo en el cual se pasean sonrientes los pequeños de diferentes escuelas vestidos de mariposas, como una forma de formar conciencia acerca de esos insectos que pasaran por estas tierras en su migración anual. Vemos automóviles decorados con motivos de este peculiar insecto incansable. Es un ser vivo interesante, la mariposa monarca. Su nombre científico es Danaus plexippus, cuya traducción al mortal cualquiera vendría de cierto rey mitológico, o, que hace referencia a "un griego que doma caballos o "auriga griega". El auriga, según las distribuciones sociales de la antigua Grecia, es el esclavo que debía conducir la biga, especie de carruaje generalmente usado por comandantes militares. Puesto de vital importancia, ya que la seguridad del amo era responsabilidad del auriga al conducir, por lo que era cuidadosamente seleccionado de entre sus esclavos. Sin embargo, existe otra teoría acerca de la función del auriga. Se dice que era aquel esclavo que sostenía la corona de laurel durante las competencias romanas, susurrando al campeón de forma repetida: "Recuerda que eres solamente un hombre"; esto para evitar que la celebración llevase al comandante a enorgullecerse demasiado. No ahondare en las relaciones del amo y el esclavo, ya esta en Hegel y en Lacan. Incluso la misma idea del jinete y los caballos esta en Freud en su forma de explicitar los vasallajes del Yo en su relacion con el Ello, el Superyo y el principio de realidad. El esclavo como sostén del amo, solo eres un hombre, etc etc. Esta ya lo suficientemente hablado y no tengo nada mas que decir sobre esto. Me parece interesante el ir hasta donde se pueda llegar con las palabras, esos maravillosos limites que te llevan de un lado hacia el otro, de un otro al Otro. Sigamos con las mariposas y sus desfiles.

Ellas realizan una migración anual desde Canadá hasta México. Aun se investiga como es que  varias generaciones de mariposas son capaces de volver a los mismos sitios de hibernación. Los patrones de vuelo son heredados, una mezcla entre ritmos circadianos y la posición del sol. No hay escuela de mariposas en las que se les enseñe estas cosas. Lo saben. Una impetuosa necesidad de hacerlo. Así es el goce sin el significante. Sin sentido...Pienso ahora, y corro para no equivocarme, a la conferencia dictada por Jacques Alain Miller en el cierre del Congreso de la AMP en 2012, El orden simbolico en el siglo XXI, en donde presento lo que sera tema del proximo congreso, en donde dice lo siguiente:

"(...) Antaño lo real se llamaba la naturaleza. La naturaleza era el nombre de lo real cuando no había desorden en lo real. Cuando la naturaleza era el nombre de lo real, se podía decir, como lo hizo Lacan, que lo real siempre vuelve al mismo lugar. Solamente en esa época en la cual lo real se disfrazaba de naturaleza, lo real parecía la manifestación mas evidente y más elevada del concepto mismo del orden."

Creo que por ahora esto podría servir de introducción y una apertura al pensamiento....

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