jueves, 22 de septiembre de 2011

"¿Va a ordenar? - Si, un psicologo por favor..."

Si hay algo que me intriga es el fenomeno  de la "psicologización" de la sociedad que se ha vivido en estos tiempos. Es decir, el papel de la psicología efectivamente ha cambiado. Lo que se consideraba en otros tiempos como algo exlusivamente para enfermos, locos, alienados, etc; ahora ha pasado al terreno de lo publico. Todo el mundo quiere acudir a terapia, y el no querer ir es señal de que URGE que vayas. Todo lo que le ocurra al humano puede ser explicado, medido y predicho por la psicologia moderna. Es la epoca del trauma, del riesgo permanente, todo es traumatizante. Recuerdo un comercial reciente en el que se advertia que habria que tener mucho cuidado a la hora de quitarle el pañal al niño para entrenarlo a ir al baño; ya que en esta etapa se llevaba a cabo la reafirmación de la seguridad del pequeño y el dejarlo a la merced de algun accidente podria tener serias consecuencias en la autoestima del cachorro humano. Todo el mundo es victima de algo, de una palabra, de una mirada, de una acción. Y no se diga en un estado en el cual la violencia he llegado a niveles nunca antes vistos, de "histeria colectiva", de "perdidas de la realidad", de "psicosis generalizada". La prensa misma se ha visto en la posición de otorgar diagnosticos a diestra y siniestra acompañados de musica estridente y llamativa en sus titulares; sin dejar de lado (¿como podria hacerlo?) a los comentarios siempre oportunos de los profesionales de la salud mental que presurosos arrojan igualmente diagnosticos, "interpretaciones silvestres" en nuestra lengua; argumentando infancias perdidas, yo buenos que resultan opacados por yo malos, pensamientos malos que habria que cambiar por pensamientos adecuados, conductas aprendidas que hay que desaprender, o, si nos vamos al extremo, de predisposiciones geneticas a la violencia: "No es el, son sus genes, no hay porque culparlo, solo es una victima de sus desvariados cromosomas". Es en este lugar justamente en donde la victimización encuentra su ultimo garante. Solo basta con ver algún episodio al azar de cualquier serie policiaca detectivezca del momento, cuya tematica también se ha visto modificada de acuerdo a los tiempos. Antes, el ladron cometia un crimen, se le buscaba, se le atrapaba, se le juzgaba y se le condenaba. Todo estaba bien, nos sentiamos bien, el mal ha recibido su castigo. Habia una especie de alivio al ver como se hacian las cosas. En cambio, ahora la cuestion es mas bien diferente. El ladron roba algo, se le atrapa, durante el juicio algun abogado presentaba pruebas de alguna predisposicion genetica, de algun "trastorno" o "enfermedad mental" documentada, etc etc. Se le encuentra inocente de acuerdo a estos factores y recibe tratamiento para aquello que lo aqueja pasivamente. Y si se el encuentra culpable, nos genera un sentimiento de lastima, incluso de culpa por haber deseado que lo encerraran sin saber que solo era una victima de una enfermedad.
En todo esto, ¿cual es la imagen del psicologo en la actualidad?

Cuando uno es psicologo, es muy comun que las personas cercanas se dirijan hacia ti con preguntas, con dudas, buscando consejos acerca de lo que les acontece en su vivir diario. Y esto aumenta en situaciones sociales como son las fiestas, reuniones, etc en las que el rumor de que hay un psicologo en la proximidad se esparce como un rapido y mortal virus que hace que las personas asistentes al evento intercambien miradas y comentarios acerca de esta persona que ahora se ha convertido en un observador permanente del decir y del comportamiento, una especie de intruso que surge como el gran juez y evaluador. Surgen desafios: ¿si hago esto, que significa? Tambien el psicologo es el traductor infalible de los actos; descifrador del sentido asi llamado oculto del aconte-ser en el mundo. De igual forma, es el oraculo de Delfos en situaciones de enamoramientos, de desencantos, de predicciones a la manera de adivino del porvenir. Y no olvidemos el papel de inspector y de espìa, siguiendo los pasos de lo dicho, de lo no dicho, de lo que debio ser dicho o de lo que no debio ser dicho. Es el defensor ultimo de la victima, receptaculo de las quejas acerca de lo maldito y desgraciado que es el Otro. Eso Otro que hace demasiado caso o que de plano es indiferente.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

"And they live happily even after..."

Es cierto que el significante “pragmático” se ha ido popularizando en diferentes ámbitos. Lo útil, lo verdaderamente útil, es aquello que sobrevive. De acuerdo a Rorty, el pragmatismo considera que el concepto de utilidad se enmarca en la idea de que una cosa, una acción, es útil si sirve para crear un futuro mejor, donde la idea de lo mejor implica aquello que se vincule más a lo que cada cual considera bueno y menos al que considera malo. Siguiendo a Zack (2008), la orientación pragmática se trata de ubicar en lo inmediato de su acción, la búsqueda de una eficacia rápida en la búsqueda de su objetivo, volviéndose el significante pragmatismo sinónimo de eficacia. Es notable destacar que cualquier parecido con los objetivos de los modelos cognitivo-conductuales (ellos como la forma de psicoterapia mejor calificada por sus resultados científicos)  NO es pura coincidencia. “Podemos curar, y curar rápido”, así es como Miller llama la atención acerca de los postulados de estos modelos. Suprimir el síntoma, causante del sufrimiento, de ansiedad, de trastornos bipolares de personalidad; de enumerar las señales malditas de alguna enfermedad mental: “Si usted (si, ¡se lo digo a usted!) sufre de algunas de los siguientes….entonces usted tiene…”;  buscando la adaptación, la adecuación del sujeto para que logre una relación satisfactoria con la realidad que nos ofrece el ideal del amo moderno. Con soluciones esquematizadas, en un claro intento de emplear estos criterios generales en situaciones particulares.
 ¿Cuál es el lugar de psicoanálisis dentro de este marco, donde el registro de la imagen del mundo (si se hace una pequeña condensación de lo que J.A. Miller y Heidegger permiten articular), de las psicoterapias y de los modelos terapéuticos que siguen los ideales de la normalización estadística, en donde el sujeto se presenta como unidad contable y comparable con los otros; época de la “sociedad del miedo”, y del goce como imperativo en el cual se buscan cada vez mas nuevas formas de transgresión que nunca se encuentran, en donde la ley no opera mas, siendo la norma quien ejerce el reinado bajo la premisa del “bueno, útil, rápido, bonito y barato”? ¿Cómo podría el psicoanálisis seguir respirando cuando son muchos los medios con las cuales se busca erradicarlo y dejarlo en el lugar en donde pertenece, en el desván de objetos descartados, oscurantistas e inútiles? Y tomo el cuestionamiento que se hace Miller, ¿qué es el psicoanálisis para aparecer, al menos hoy, por el momento, como un núcleo de resistencia a dicha empresa; la de borrarlo del mapa, es decir, de que su discurso no tenga ya lugar? Intentemos esbozar algunas respuestas a estas interrogantes.
En el seminario “Pragmática y Psicoanálisis” que aparecen publicados en “Virtualia” #18, diversos autores discuten precisamente estos puntos. Seguiremos de cerca sus propuestas. Zack, propone poner en tensión el concepto de eficacia con el de eficiencia; siendo esta ultima una “manera discreta, indirecta o por añadidura, de operar a partir de transformaciones silenciosas que se van produciendo sin destacar ningún acontecimiento en particular”. El análisis opera no buscando la salud, no buscando una curación. Si la hay, se dará por añadidura. El análisis es una búsqueda en la que no se sabe muy bien lo que se busca (o si habría algo siquiera que buscar); pero si es un encuentro,  un encuentro de y con la palabra y del goce inscrito en ella. Así, sigue Zack, esta perspectiva pragmática estará orientada bajo un sesgo signado por la eficiencia; sin confundir que el goce, la pulsión, siempre se presenta en oposición a cualquier idealismo que suponga que el sujeto quiere su propio bien. Un goce frente al cual cada sujeto deberá hacerse una conducta, edificar su vida a partir de esa singularidad.  Un saber hacer con eso, el goce.  O en palabras de Miller, nuevamente acerca del “hombre sin cualidades”, el psicoanálisis se ocupa de la clínica, del arte del uno por uno; no del uno por uno de la enumeración, sino de la restitución de lo único en su particularidad, en lo incomparable.  Aquí recordamos el consejo técnico de Freud acerca de escuchar al paciente como si fuera la primera vez, dejando de lado (pero no olvidando) la experiencia adquirida, sin compararle, sin juzgarle, etc. Eso singular que es el sinthoma, en tanto que real inaccesible e imposible de descifrar.
El pragmatismo lacaniano es apuntar al goce alojado en la zona fuera de sentido en el despliegue mismo del sentido en el discurso del sujeto como una manera de refutar, in-consistir, in-demostrar  los dichos del superyó, cuya orden al goce no pretende otra cosa que saturar el agujero del “no hay relación sexual”, hacer existir el Uno del Otro para asegurar su consistencia. La investigación esta justamente establecida en darle sentido a las cosas, en obturar la falta, de dar consistencia a los fenómenos de la naturaleza. Y esto se traspone al sujeto humano, sin apuntar al individuo, al que ha sido dividido. Darle la palabra al silencio del goce, ese es el trabajo del analista. El psicoanálisis compensa, es una respuesta a este real, de este empuje a gozar, un medio para sobrevivir a ello. Es el único discurso que autoriza a no gozar.

Y si, aun y despues...


viernes, 9 de septiembre de 2011

"Y..."

Sigo. Miller, en el mismo curso, realiza una arqueología de eso que llama "el hombre cuantitativo" o el hombre sin cualidades pormoderno. Y hay algo dentro de su texto que me parece importante y que desarrolla a partir de la obra de Quetelet (astrónomo del siglo XIX que tuvo la fascinante idea de aplicar las concepciones y los metodos de la astronomía a las sociedades humanas, su importancia en el origen del enfoque estadistico del fenómeno social es eminenente): la teoría del hombre medio, la cual ahora es que esta mostrandose en toda su majestad como principio de la epidemiología en salud mental. Y hay aqui algo en verdad alarmante y que Miller logra elucidar bastante bien: "la media es un ideal secretado por la estadistica cuantitativa misma". ¿A qué se refiere? La media no proviene de una prescripción, de algún mandato simbolico, de una posición; son en sí mismas las cifras las que les proporcionan un ideal que seria la norma, completamente distinto de la la ley, que siempre encuentra su garante en un gran Otro. La ley es divina, la ley del Estado, del rey, del gobierno, proviene del Otro, proviene del exterior, del cielo, etc, etc. Las tablas de la ley provienen de un garante simbolico. No es el caso de la norma. Ella es mas simple, mas escurridiza. Proviene de nosotros mismos, de la combinación de nuestras decisiones o de nuestras propiedades individuales. Es algo asi como lo que nos dice Freud sobre la histeria de angustia (tambien llamada fobia) en la cual el objeto de angustia es puesto en el exterior, alli se le puede evitar. Hay posibilidad de huida. En cambio un objeto internalizado, ¿como se escapa de el? Sociedad de angustia y de pildoras y pastillas para controlarla. Deseo vs goce.

Todo esto es lo que produce al "hombre sin cualidades", objeto de estudio de las psicologias cuantitativas y cientificas. El hombre estadistico y su entrada en el mundo de los calculos. Un reemplazo del absoluto por la media, lo verdadero suplantado por lo probable. Somos lo que registramos en un cuestionario con casillas a rellenar, en donde las opciones preguntas tales como ¿estas triste alguna vez? son a)nunca b)raramente c)un poco d)a menudo e)mucho f)siempre cuya cuantificacion arrojada una vez insertados los resultados en una maquina daran su diagnostico. Los examenes llamados psicometricos ( mas metricos que psicologicos) pertenecen a este discurso. "No hay respuestas malas o buenas, todas son buenas, y sus resultados le ayudaran a ser feliz". !Como me impresione al leer estas palabras en las instrucciones de una de estas pruebas! Sigo con Miller, en cuanto al uso de cuestionarios. Como tal, el cuestionario supone una interrogación al sujeto, darle la palabra, se le invita a responder. El problema es que cuando lo hace, inmediatamente queda insertado en un aparato de escritura que hace su respuesta comparable con la de otro. En efecto, no hay respuestas malas o buenas; lo que hay es lo que la mayoria respondio, esa es la norma, y de acuerdo a la ubicación de mis respuesta, de su varianza, me ubica en una inclinación en la campana de Gauss. De lo que se trata es de dominar las turbaciones, los trastornos; reuniendoles, todos, bajo el ideal de la norma, el significante-amo de la epoca. Del dominio del goce por el saber.

Y aqui hay un efecto interesante y que Miller señala. Una vez que se le ha convertido a usted en un "hombre sin cualidades", lo siguiente es convertirle en !amo de sí mismo!. Con todos los los reproches superyoicos incluidos en el paquete: "Sea respetuoso con los otros", "Afirme sus derechos (habria otra forma)", "no espere ser amado siempre por los demás (diablos, porque no me lo dijeron antes)" y la lista sigue. De aqui es de donde las psicoterapias cognitivo-conductuales atraen a las masas, como lo mencionaba en anteriores posts. ¡Le haremos feliz! Conversando con una compañera, mas del lado humanista, me comentaba que a sus pacientes trataba de hacerles ver todo el potencial que tenia, que su naturaleza humana le llevaba forzosamente a hacer mas cosas, a no quedarse en un mismo lugar, sino sacar todo esa capacidad innata de superarse. Esto lo veo incluso en mi trabajo y me ha intrigado. Es muy frecuente escuchar que ante un cuentionamiento acerca de lo que se quiere en la vida uno responda: "Superarme", "Llegar a ser alguien en la vida", etc etc. Lo que veo alli es un esfuerzo de cumplir con este mandato superyoico contemporaneo que se reduce a la obligacion a gozar. Usted debe ser feliz, debe cumplir con sus metas, consiga un coach que le enseñe como hacerlo, hay seminarios y talleres que le mostraran las mil y un formas de relacionarse con los demas (con inteligencia emocional, claro, hay emociones, pero hay que dominarlas, controlarlas, deben ser expresadas adecuadamente, por supuesto). Goce, goce, goce. Y no hay forma aparente de librarse de el cuando ya ha entrado al mundo de la norma. Lo normal es el goce.